Las pasiones, son para las personas las oportunidades de manifestarse en comunión con una mezcla de amor, orgullo, alegría y sueños. Dan esa extraña y necesaria sensación de explosión interna de sentidos, que a flor de piel, nos muestran y nos definen como seres absolutamente transparentes.
Pero en el arte de la impostura, parafraseando al gran Alejandro Dolina, muy propia de los seres humanos sin distinción de raza, religión y nacionalidad, podemos encontrarnos con esos que, buscando una pertenencia o queriendo conquistar algo, se visten de apasionados, se camuflan en las manchas de estas manifestaciones, nos engañan y en algunos casos algo que es peor, se engañan a sí mismos.
Acaso puede uno ponerse una remera de El Porvenir y gritar hasta la afonía un gol en la cancha de Deportivo Merlo, solo porque la hija del almacenero tiene el tatuaje del porve en la panza y quiere uno invitarla a salir ?
Llegaran los tiempos que así como existe un detector de mentiras, exista el detector de falsas pasiones, ese día, nos daremos cuenta de aquellos que exponen sus más bajas miserias, jugando con los sentimientos de los muchachos apasionados, que como los hinchas del porve o los fanáticos del Torino, hacen un ritual y un culto a la pasión.
Mientras llegue ese día, busquemos en las pupilas de las personas las señales de la pasión, veamos cuanto se agrandan, si sangran sin sangrar y brindemos por los que, rompiendo con el arte de la impostura, se entregan a una pasión.
viernes, 5 de febrero de 2010
Las Pasiones
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