jueves, 11 de junio de 2009

Todo lo que me queda tiene que ver con vos

Pasaron más de 12 años, desde que en aquellos viajes y en aquellos goles de remeras dedicadas, el Sopa me metía en un mundo que con el correr de los años, me dio muchas más cosas de lo que podía imaginar que una banda de rock me daría.

Amigos, lugares, sueños, historias, ideas, valores y amores, son algunas de las cosas que en el camino he sabido disfrutar. Hay una cuestión relacionada a hechos no racionales, que hace que uno siga a una banda de rock o a un equipo de futbol, convirtiéndose en parte de una comunión con gente que no conoce y probablemente no conocerá nunca.

Crecer y sobre todo crecer peleando por los sueños, es alguna de las tantas cosas que se hicieron y crecieron en mí, en una relación de amor incondicional con una banda de rock. Casi sin darse cuenta, ellos estuvieron en los momentos más importantes de mi historia, me mostraron que los mocosos no eran como mis compañeros de secundaria, que otras cosas le pasaban a la gente en otros rincones de la Argentina, de nuestra América y del mundo, me hablaron de Maradona, del Che y de Jauretche, de la amistad, de la mentira, del amor y de la marihuana, de Babilonia, de los iguales, de los distintos y de todo eso que un pibe de pueblo necesita saber, para enfrentar una realidad diferente a la realidad con la que le tocó crecer.

Pasaron los años y crecimos todos. Crecí yo, que ya no soy aquel con los collares multicolores y el pañuelo al cuello, crecí y siento que todo lo que me dejaron me forjó más comprometido con esta realidad tan desigual para los más, por culpa de los menos.

Pasaron los años y ellos crecieron, tuvieron familia y eso se nota en cada letra, en cada tema, en cada gira. Siempre aparecen en el camino, aquellos que creen que los músicos tiene que morir en esos 20 años de rebeldía, donde se pelean letra de por medio con cada centímetro del sistema, acaso nosotros lo hacemos hoy como a los 20 ¿?.

Solo me detengo a contar mis historias, ante aquellos que son capaces de entender que el rock también crece y madura con nosotros y que tenemos que quedarnos con esas cosas que ya nos marcaron en la piel, en la cabeza y en el alma.

Me quedo con infinitos momentos, cada uno tan especial como el que más. Con el primer tema que escuche en vivo subido a un para-avalanchas del polideportivo de Mar del Plata, esa primer estrofa de Te diría que fue el tema que abrió mi primer y mi último ritual y me dejó un marca inexpugnable en el corazón. Me quedo con ese recital en el que Maradona salió a dominarla delante de nuestras miradas eclipsadas, cuando no era el técnico de la selección nacional ni el enemigo íntimo de Román, me quedo con el Carpo tocando magistralmente El Rey del Blues, me quedo con los viajes a La Plata para vivir esos rituales pequeños y calurosos en el poli del Lobo con el Sopa, me quedo con la foto del último Luna, me quedo con la noche de lluvia en el patinódromo de Mar del Plata y con tal vez el mejor recital que vi, ese invierno del 2001 en Olavarría.

Me quedo con las ciudades, con los viajes a dedo, en tren, en bondi, en auto, me quedo con las personas, con los bailes, con los pañuelos, con las sonrisas y con las lágrimas, acaso esto puede empañarse con la partida de un guitarrista, un batero o con un hasta siempre ¿? creo que no, lo que vivimos él y yo con esta banda hizo que seamos más amigos, que seamos como hermanos, que tuviéramos esa comunión que pocos pueden disfrutar y compartir y entender y sentir.

Probablemente esto lo siga escribiendo con el correr de los años, cuando les cante canción de cuna a mis hijos, cuando sigamos bailando el balneario de los doctores crotos, cuando nos sigamos emocionando con tan solo, cuando recuerde a seba con muy despacito, cuando esquina libertad, babilonia, motumbo, ruleta, arco, cancheros o maría y jose empapen mis tardes, mis noche y mis amaneceres de rocanrol.

La historia se va escribir cada vez que pase por River, por GELP, por el Patinódromo por esa pequeña ciudad cementera, cuando vea una de las miles de remeras que inundan las calles de toda la argentina, cuando suenen covers, cuando al carajo cante los mocosos, cuando vea un mocoso en alguna calle de buenos aires, cuando le cuente a alguno que un día alguien hablo de ellos, cuando les diga que unos pibes con una guitarra en mano les hicieron un himno.

Creo que ya te agradecí ese sábado 30 de Mayo de 2009 con los primeros acordes de nuestro último Te Diría el haberme hecho piojoso. Creo que a ellos me va a llegar un día la posibilidad de volverles a decir como aquella noche en el estudio, gracias por tanto, gracias por hacernos creer que se puede pelear, que se puede ser rebelde, gracias por enseñarnos y bancarnos y ser la voz de aliento en cada momento, cuando nos fue mal en la facultad, cuando nos dejó una mina, cuando perdimos un amigo, cuando festejamos, gracias por ser partes de las noches de guitarra en Tandil, en San Cayetano o en Mar del Plata.

Todo lo que palpita llega a mi corazón.


Buenos Aires 8 de Junio de 2009

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