El capitalismo tienen entre sus entrañas, esa egoísta concepción del crecimiento personal por sobre el crecimiento del conjunto. Este sistema como ningún otro, desnuda las miserias de las personas al extremo, en esa búsqueda de tener más, como una carta de presentación para poder pertenecer.
Pero siempre dentro de este sistema, aparecen esas grietas que hace la gente que tiene otra cabeza, que cree en una realidad de todos y no en la realidad de unos pocos en función del sometimiento de todos.
Todo esto que parece simple juego de palabras es mucho más que eso, en primer lugar tiene que ver con las sensaciones que nos causa saber que llegamos a casa en invierno y tenemos una cama, un calefactor que nos deja la temperatura a 20 grados y la heladera con medio pollo para cenar, pero que justo antes de llegar, tuvimos que esquivar a dos nenes de 12 años, que dormían en la esquina abajo de una casa de cartón y no tenían mas alimento que una bolsa de poxirran.
Si esto simplemente es motivo de comentario cuando en la televisión sale algún dato del tipo “en Argentina mueren 25 chicos de menos de 5 años de desnutrición por día” estamos en la vereda de enfrente, no es más que complicidad con el sistema dibujada tras las palabras de alguien que cree entender la realidad y estar en contra de ella.
Para estar en contra de algo hay que cruzar la calle, cruzar la calle es ponerse del lado de la gente que no solo piensa la realidad, sino que piensa en transformar la realidad desde el acto mismo, por pequeño que este parezca. No hay puntos medios entre quienes muestran indiferencia y quienes se quejan desde las palabras. Las palabras son una herramienta verdadera solo cuando son justificadas con actos, de lo contrario son palabrerío.
Volviendo a las grietas del capitalismo resta pensar en algo … que va a pasar el día que las veredas no alcancen para levantar más casa de cartón ? el día que las acciones de AKAPOL S.A. cotice en bolsa, en base a los sueños de los mocosos que se van hacia el sol en bolsitas de nailon ?
Tal vez ese día sea demasiado tarde para nosotros, tal vez cuando nos demos la chance como sociedad de entender la necesidad de otro sistema, sea por consecuencias sin vuelta atrás para la generación de nuestros hijos.
Tal vez a todos los que soñamos con ser padres, tal vez a todos los que ya les toco esto de tener algo más importante que uno mismo, vaya dirigido esto. Cuando soñamos en un mañana para nuestros hijos o mejor cuando soñamos en un hoy para nuestros hijos, ya no podemos más ser indiferentes a las desigualdades que esquivamos en cada esquina todos los días, porque ese chico, que aspira esa bolsita, mañana podría ser el hijo de cualquiera de nosotros y lo esquivaríamos casi sin darnos cuenta, por esta cosa de la velocidad y la indiferencia propias del capital y sus visiones de futuro.
martes, 17 de febrero de 2009
Sobre las iniciativas sociales en el capitalismo de hoy
miércoles, 11 de febrero de 2009
Sobre la necesidad de ser
Sucede que en general, todos estamos de acuerdo con que las cosas en nuestra Argentina, hace mucho tiempo que mucha gente las viene haciendo mal. Sucede que también nuestras reuniones, terminan en esos debates casi existenciales, de cómo hacer para cambiar una realidad que nos golpea duro y a diario.
De un lado y de otro, están los que defienden la causa social, los que creen en que el foco tiene que estar sobre las medidas económicas, los que no soportan más la inseguridad que nos regala la calle o los que piensan que esto no tiene vuelta atrás y buscan su pasaporte comunitario a como de lugar.
Pocas veces y en muy pocos ámbitos, nosotros, que somos la parte de la pirámide que sostiene este sistema, nos damos la oportunidad de pasar a ser sujetos de la historia que nos toca y ya no meros objetos, sometidos a las dictaduras, militares o políticas, de turno.
En el modelo de país que buscamos, en esa Argentina que cada uno pretende que le quede a sus hijos, rara vez he escuchado a alguno sintiéndose agente de cambio, lo cual es preocupante si consideramos que somos la generación que más tiene por delante en cuestión de construcción social en los próximos años.
Poner el carro en movimiento, significa hacerse cargo de la responsabilidad social que nos toca, significa levantarse y mirar al vecino a los ojos, pensar en los 25 pibes que se mueren a diario abandonados a la buena de dios, significa hacer algo con eso que pensamos, porque pensar en bueno pero se vuelve una triste practica si eso que pensamos se diluye en la nada.
Es tiempo de levantar banderas, de que empecemos a construir de la puerta para afuera, es tiempo de que pongamos el hombro a las causas de todos, que seamos capaces de mirar al costado, conocernos, compartir.
Es tiempo de participar, de pelear por lo nuestro, de ser políticos porque somos personas, de no esconderse atrás de las excusas, de dar la cara, de pensar que poco es más que nada, es tiempo de recuperarnos, de recuperar lo nuestro, de recuperar esas cosas por las que tanta gente dejó algo más que sangre sudor y lagrimas.
Es tiempo de valientes.
lunes, 9 de febrero de 2009
Que los melones se acomodan solos.
Seguramente no sea mi fuerte la comunicación social, la gente estudia para hacer de este tipos de cosas una arte, aunque tenemos muchos de esos contraejemplos a esta última declaración en estos pagos.
La cuestión es que despues de un tiempo, me pintó la idea de escribir lo que pienso y tratar de hacer algo con lo que escribo. Si lo que pensamos, lo que escribimos o lo que decimos, queda en esa solitaria manifestación y no se traduce en el hacer, el tiempo lo deja carente de sentido y por ende deja carente de sentido a quien lo hace.
Tratando de buscarle un sentidos a mis cosas, acertado para unos erroneo para otros pero sentido al fin, hoy arranca esta cosa mínima que busca comunicar, no grandes hazañas, grandes historias o grandes mentiras, sino esas cosas minimas ... porque por más que nos roben los sueños a vos, a mí, a tu vecino o al verdulero de la esquina, serán solo algunos sueños que recuperaremos más adelantes si la peleamos, pero solo algunos, todos los sueñitos no.