Sucede que en general, todos estamos de acuerdo con que las cosas en nuestra Argentina, hace mucho tiempo que mucha gente las viene haciendo mal. Sucede que también nuestras reuniones, terminan en esos debates casi existenciales, de cómo hacer para cambiar una realidad que nos golpea duro y a diario.
De un lado y de otro, están los que defienden la causa social, los que creen en que el foco tiene que estar sobre las medidas económicas, los que no soportan más la inseguridad que nos regala la calle o los que piensan que esto no tiene vuelta atrás y buscan su pasaporte comunitario a como de lugar.
Pocas veces y en muy pocos ámbitos, nosotros, que somos la parte de la pirámide que sostiene este sistema, nos damos la oportunidad de pasar a ser sujetos de la historia que nos toca y ya no meros objetos, sometidos a las dictaduras, militares o políticas, de turno.
En el modelo de país que buscamos, en esa Argentina que cada uno pretende que le quede a sus hijos, rara vez he escuchado a alguno sintiéndose agente de cambio, lo cual es preocupante si consideramos que somos la generación que más tiene por delante en cuestión de construcción social en los próximos años.
Poner el carro en movimiento, significa hacerse cargo de la responsabilidad social que nos toca, significa levantarse y mirar al vecino a los ojos, pensar en los 25 pibes que se mueren a diario abandonados a la buena de dios, significa hacer algo con eso que pensamos, porque pensar en bueno pero se vuelve una triste practica si eso que pensamos se diluye en la nada.
Es tiempo de levantar banderas, de que empecemos a construir de la puerta para afuera, es tiempo de que pongamos el hombro a las causas de todos, que seamos capaces de mirar al costado, conocernos, compartir.
Es tiempo de participar, de pelear por lo nuestro, de ser políticos porque somos personas, de no esconderse atrás de las excusas, de dar la cara, de pensar que poco es más que nada, es tiempo de recuperarnos, de recuperar lo nuestro, de recuperar esas cosas por las que tanta gente dejó algo más que sangre sudor y lagrimas.
Es tiempo de valientes.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Sobre la necesidad de ser
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