martes, 17 de febrero de 2009

Sobre las iniciativas sociales en el capitalismo de hoy

El capitalismo tienen entre sus entrañas, esa egoísta concepción del crecimiento personal por sobre el crecimiento del conjunto. Este sistema como ningún otro, desnuda las miserias de las personas al extremo, en esa búsqueda de tener más, como una carta de presentación para poder pertenecer.

Pero siempre dentro de este sistema, aparecen esas grietas que hace la gente que tiene otra cabeza, que cree en una realidad de todos y no en la realidad de unos pocos en función del sometimiento de todos.

Todo esto que parece simple juego de palabras es mucho más que eso, en primer lugar tiene que ver con las sensaciones que nos causa saber que llegamos a casa en invierno y tenemos una cama, un calefactor que nos deja la temperatura a 20 grados y la heladera con medio pollo para cenar, pero que justo antes de llegar, tuvimos que esquivar a dos nenes de 12 años, que dormían en la esquina abajo de una casa de cartón y no tenían mas alimento que una bolsa de poxirran.

Si esto simplemente es motivo de comentario cuando en la televisión sale algún dato del tipo “en Argentina mueren 25 chicos de menos de 5 años de desnutrición por día” estamos en la vereda de enfrente, no es más que complicidad con el sistema dibujada tras las palabras de alguien que cree entender la realidad y estar en contra de ella.

Para estar en contra de algo hay que cruzar la calle, cruzar la calle es ponerse del lado de la gente que no solo piensa la realidad, sino que piensa en transformar la realidad desde el acto mismo, por pequeño que este parezca. No hay puntos medios entre quienes muestran indiferencia y quienes se quejan desde las palabras. Las palabras son una herramienta verdadera solo cuando son justificadas con actos, de lo contrario son palabrerío.

Volviendo a las grietas del capitalismo resta pensar en algo … que va a pasar el día que las veredas no alcancen para levantar más casa de cartón ? el día que las acciones de AKAPOL S.A. cotice en bolsa, en base a los sueños de los mocosos que se van hacia el sol en bolsitas de nailon ?

Tal vez ese día sea demasiado tarde para nosotros, tal vez cuando nos demos la chance como sociedad de entender la necesidad de otro sistema, sea por consecuencias sin vuelta atrás para la generación de nuestros hijos.

Tal vez a todos los que soñamos con ser padres, tal vez a todos los que ya les toco esto de tener algo más importante que uno mismo, vaya dirigido esto. Cuando soñamos en un mañana para nuestros hijos o mejor cuando soñamos en un hoy para nuestros hijos, ya no podemos más ser indiferentes a las desigualdades que esquivamos en cada esquina todos los días, porque ese chico, que aspira esa bolsita, mañana podría ser el hijo de cualquiera de nosotros y lo esquivaríamos casi sin darnos cuenta, por esta cosa de la velocidad y la indiferencia propias del capital y sus visiones de futuro.

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